viernes, 20 de febrero de 2009

En la banca de una Iglesia 2


Yoselin sintió que se le tapaban los oídos, y un sabor metálico en la boca al leer el pequeño papel que le habían dado. Las letras parecían difusas, excepto las que eran mas grandes y negras que las demás.

POSITIVO.
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-Buenos días señoritas, hoy vamos a trabajar potenciación.

Estuardo no podía evitar sudar cuando hablaba en público, le resultaba incomodo. Ser hijo único había marcado su personalidad con el hierro al rojo vivo de la timidez.
Su mama, Doña Catalina, lo había criado como lo hace toda mama sola, para ella el era su mundo. Incluso tuvo la intención de acompañarlo al colegio el primer día de trabajo. Como si de la entrada al Kinder se tratara, y hubiera tenido éxito de no haber protestado enérgicamente Estuardo. Sin embargo, en el fondo, El hubiera querido que ella le acompañara.
Las primeras semanas de clases sirvieron para que Estuardo se fuera acostumbrando a su relación con ese monstruo con más de 20 caras, todas infantiles pero atemorizantes.

- Teacher, Teacher. Yo no traje mi libro, ¿me presta el suyo? – Dijo Claudia, Que siempre encontraba alguna excusa para atraer la atención del “Teacher Stuard” como ya le llamaban ella, y algunas de la clase.
- Claudia, yo tengo que dar clase-
- A la Teacher no sea malito… - Dijo Claudia, dejando caer levemente la cabeza a un lado y recogiéndose el pelo por encima de la oreja mientras se recostaba en el escritorio.

A Yoselin, la actitud de Claudia no le sorprendía, Claudia tenia historia de coqueta, pero era su amiga y juntas se divertían mucho, las ocurrencias de Claudia siempre le sorprendían.

- No molestes al Teacher, no ves como se avergüenza! – Alcanzo a decirle Yoselin al oído a Claudia, mientras el Estuardo sacaba unas anotaciones del libro para podérselo dar a Claudia.
- Es que Estuardo… Estuardo. ¡¡Estoy que ardo!! Comento Claudia mientras el grupito estallaba en risas.



CONTINUA